sábado, 1 de agosto de 2015

¿Debe exaltarse por ley la obra de Diomedes Díaz?

Probablemente el título de la entrada le genere malestar o desconfianza a algunos, puesto que las preguntas que encabezan una entrada suelen responderse con una negativa. Pero no se apresure, querido lector, y permítame explicar lo que voy a responder. Empezaré reconociendo lo obvio: Diomedes Díaz sí tiene un legado en el vallenato y el folclor colombiano. Y no voy a negarlo: me gustan algunas de sus canciones, pues he crecido con música así a mi alrededor. Es deshonesto desconocer que el Cacique de La Junta es casi un antes y un después en la música vallenata, y a pesar de sus achaques de salud, sus controversias por el consumo de drogas y su mal hábito de llegar tarde o no llegar a conciertos y eventos en sus últimos años (razón por la cual aquí en Santa Marta le pusieron el apodo de “No Vienes Díaz”), cuando se subía a una tarima se lucía al interpretar, para bien o para mal.


Sí, sé muy bien que Diomedes no era precisamente el mejor ejemplo de ser humano, con su consumo de drogas, sus problemas con la justicia (especialmente la extraña muerte de Doris Adriana Niño, a quien los críticos del cantautor jamás dejan descansar) y su vida de parrandero y mujeriego, dejando muchos hijos regados, de los cuales probablemente no tuvo una relación cercana con todos (y no, procurar que no les falte techo o comida no es amar un hijo si no se comparte tiempo con él). Pero esos son los problemas de Diomedes, la persona; Diomedes, el artista, es un caso diferente. Lo que hizo en su esfera personal no debe afectar la percepción de su trabajo musical, por muy famoso que sea -aunque para una persona es algo difícil de hacer; espero hablar en una próxima entrada al respecto-.

Con todo lo anterior, no me sorprende mucho la polémica que se ha formado tras conocerse un proyecto de ley que fue radicado en abril en la Cámara de Representantes, a través del cual se busca que se exalte la obra musical del Cacique de La Junta a nivel nacional como un legado para el folclor. Fueron muchos los representantes que manifestaron su inconformidad y disgusto por ello. Alirio Uribe, del Polo, indicó la ironía de aprobar una Ley de Feminicidio y después solicitar que se honre la obra de quien violó esa ley (nuevamente, recurriendo al caso Niño). También fue notable la reacción de la representante Angélica Lozano, quien le pidió disculpas al país por desperdiciar recursos en un Congreso que se centra en discutir trivialidades, cuando existen problemáticas más inmediatas, y prediciendo sarcásticamente una “Ley de Honores Garavito”.

Estoy parcialmente en desacuerdo con los representantes -y hago énfasis en “parcialmente” -. Exaltar la obra cultural de una persona no es exaltar toda la vida de una persona. El reconocer el legado de Diomedes Díaz en el vallenato no es, por tanto, una apología a sus problemas judiciales o su vida desenfrenada. Y el escuchar a un drogadicto y mujeriego no te convierte necesariamente en un drogadicto y mujeriego: no todo el que lee a Bukowski se convierte en un alcohólico, ni todo el que admire las películas de Mel Gibson se hará antisemita y misógino. Una vez más, la educación es importante para aprender a procesar mensajes y ejemplos.

Tampoco apruebo la comparación de la representante Lozano entre Diomedes Díaz y Luis Alfredo Garavito. No hay punto en común, pues Garavito no tiene ningún aporte o legado que pueda reconocerse en el país. Partir desde la base de sus registros criminales también es absurdo, pues no hay comparación con un pedófilo y asesino serial.

Por otro lado, yo tampoco creo que deba exaltarse por ley la obra del Cacique, pero mis motivos son diferentes. Comparto, precisamente, parte de las razones de Angélica Lozano: una Ley de Honores es innecesaria, y una pérdida de tiempo. No es por Diomedes, sino por el Congreso, que debería velar por los intereses y preocupaciones del pueblo, y por tanto -no quiero sonar mamerto con esto, pero es necesario decirlo- tiene cosas algo más importantes de las cuales preocuparse: la problemática ambiental con los contratos exprés de minería, la cobertura de salud y educación, las dificultades en la movilidad y el transporte… Cosas que de solucionarse realmente tendrían un beneficio para la población y para el país, a diferencia de un simple proyecto que busca resaltar a una persona. Y sí, apoyar la cultura y el folclor es importante, pero no alrededor de una única persona que, a pesar de su influencia, no es tampoco el único representante de dicho aspecto cultural.

De nuevo, no se trata de si Diomedes fue o no una pésima persona, o de si su obra fue buena o no, sino que esta clase de proyectos no deberían ser relevantes para el Congreso. Podrían pedir resaltar la obra de Juanes, o la de Shakira, e incluso la de Leandro Díaz; podrían proponer exaltar a Vargas Vila, o a Andrés Caicedo, y mi reacción sería la misma: esto no es un tema clave para el Congreso o el país. ¿Quieren que se exalte la obra musical de Diomedes? Perfecto, tienen muchas razones para hacerlo, y por mí está bien. Pero eso debería ser un trabajo de las organizaciones culturales en el país, quizás en el Ministerio de la Cultura, pero no en el Congreso, que tiene labores de mayor impacto en la sociedad, y debería ocuparse mejor de ellas. ¿Realmente se necesita toda una ley para eso?

Quizás algunos me digan que el Congreso sí puede discutir ciertos temas culturales, como en el caso de la tauromaquia. Pero son casos muy diferentes: la música de Diomedes ni hace daño ni causa muerte a nadie, mientras que la tauromaquia es un espectáculo cruento e inaudito. Y en el Congreso sí se puede y se debe discutir sobre espectáculos violentos. No es igual a exaltar una obra personal.

Supongo que habrá personas en desacuerdo con lo expuesto aquí, y los invito como siempre a reflexionar. Como dije, debe reconocerse la influencia que Diomedes Díaz tuvo en el vallenato. Pero no considero que sea necesaria una ley para exaltar dicha influencia, mucho menos cuando hay problemáticas más profundas que sí se deberían discutir en un Congreso que, de paso, debería dejar de centrarse en trivialidades o absurdos convenientes como aumentar su propio sueldo.

6 comentarios:

  1. Es que es una trivialidad, si es así debería haber ley de honores para escritores y otros artistas, pero no se puede porque se satura el ya saturado congreso de asuntos por discutir que traban e ignoran, a nadie le importa el cocainómano religioso fértil, aunque sea un reflejo de esta sociedad, pero no valoran su música por buena sobrevaloran a la música y al tipo por chovinismo pendejo, por hacer alarde de algo en este país, no se hace un análisis serio del valor de su trabajo, cuando son logros personales, nada que ver con la nacionalidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé a lo que te refieres. Lo he visto con mucha gente de acá (costeños), que lo defienden más bien por venir de la Costa que por la calidad musical (que la tiene, aunque en sus últimos años pues...). Y sobre su personalidad, pues dicen que eso es de la idiosincracia de aquí y otras cosas que en el interior no entienden, manteniendo ese ridículo regionalismo que nos tiene arruinados.

      Y claro que es una trivialidad: no es que sea necesaria una Ley de Honores para exaltar a nadie. Poner al Congreso a discutir eso es retrasar debates y leyes más importantes.

      Eliminar
    2. Patético ese regionalismo, he pasado mi existencia en Cundinamarca, no soy de salir, socializar y experimentar, al contrario, preocupo por lo poco que lo hago, pero conozco lo suficiente como para saber que acá hay cocainómanos hipócritas de toda calaña y estrato, y los que se creen complicados y grandes por hacerlo, también.

      Exacto, ese es el punto, retrasa debates y asuntos cruciales.

      Esto me recuerda:

      ¿Ha leído de mametos y uribestias que aseguran que es que el discutir en el legislativo sobre el matrimonio y adopción de parejas del mismo sexo no debe importar tanto porque hay otros problemas más "importantes"?

      Esa ignorancia me repugna increíblemente.

      Saludos.

      Eliminar
    3. Por supuesto. Aparentemente, para ellos, que todos los seres humanos tengan los mismos derechos es algo secundario. ¡Vamos, que hay mamertos que creen que las luchas por los derechos LGBTI son distracciones creadas por el Nuevo Orden Mundial! Es patético que en ese afán por enfrentar al "sistema" terminen creyendo lo mismo que los fastidiosos de la derecha.

      Saludos igualmente.

      Eliminar
  2. Una pregunta: en Colombia hay leyes que exijan a las radios y a los conciertos ponderar la musica nacional con la extranjera?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad lo desconozco. Fuera del himno nacional, que es puesto a las seis de la mañana y las seis de la tarde, creo que no hay más restricciones al respecto.

      Eliminar